Ir al contenido principal

Entradas

75. Carne picada

Ring, ring… Hola, me llamo Cristal, soy gordita, rubia, guapa y sabrosa. Tengo muslos redonditos y muy juntitos. Mis tetas son grandes y me duelen los pezones de los duros que están. ¿Cómo te llamas?  Jo, que se me caen los auriculares. Desde que el muy cabrón me dejó plantada con los tres niños, tengo que hacer todos los días estas guarradas para llegar a fin de mes. Ya los he dejado en el colegio y debo darme prisa en hacer las albóndigas y dejarlas al menos fritas, que las dos de la tarde   están al caer y no veas con el hambre que vienen las criaturitas. ¿Qué te gustaría hacer? ¿Me comerías todita ? Empezarías por los pies y luego irías subiendo, subiendo poco a poco... ¿Ah sí? Qué cachonda estoy… Me pones mucho, ¿quieres que me toque?  ¿Con un kilo de carne picada tendré bastante? Menos mal que ayer hice la masa.  Ay, ay, qué mojada estoy. Me muero por hacerte feliz. Qué ganas de comértela toda…  Su poquito de miga   empapada, su poquito de ajo,...

192. ESTOY VOLANDO, JACK

Ya lo decía Mendel con sus leyes y sus guisantes, la combinación de genes puede ser muy caprichosa y sorprendente. Mi padre, actor profesional, tenía los ojos marrones y yo, contra todos los pronósticos, los saqué azules; mi padre practicaba el alpinismo y yo tengo un vértigo atroz, que ha marcado mi vida. Desde pequeña, cuando me encontraba a cierta altura y miraba en vertical, perdía el equilibrio como si el mundo estuviera girando a mi alrededor. C uando me asomo a un balcón o a una azotea, o cuando observo desde arriba un barranco o un precipicio, siento mareo, sensación extraña en el estómago y un sinfín de síntomas variados. También desde pequeña me gustó el teatro, como a mi padre. Y ese fue el camino que seguí: la interpretación. Toda mi vida se basaba en estudios de guiones, audiciones, grabaciones, adaptaciones de novelas y películas dramáticas; nada se me resistía. Claro que rodando siempre sobre suelo firme y huyendo de las alturas, que era el punto débil de mi cuerpo y...

190. MÁRMOL

Entonces seré yo quien necesite un amigo imaginario porque, la verdad, ya no sé qué pensar. Tienes el corazón frío y la mirada cortante. El destino nos ha unido de una manera hasta cruel. Somos eternamente inseparables. Algún atardecer intento darte algo de cháchara y te comento que “está empezando a refrescar” pero tú mantienes tu sonrisa sempiterna. Cuando te digo que mi artrosis va empeorando, es como si no me escucharas. Claro, que seamos   de mármol y llevemos treinta años en esta fuente, con el agua cayéndonos encima, no ayuda mucho a nuestra comunicación.   16/05/2022  

191. UN ENCARGO ALGO ESPECIAL

  Puro código y algoritmo, así soy yo, así me podría definir. Estoy hecha por encargo, tomando como base la robótica y las nuevas tecnologías. Por una módica cantidad te pueden diseñar lo que quieras. En principio, pedí ser mujer, joven, guapa, encantadora y sin necesidad de trabajar por haber heredado una cuantiosa fortuna familiar, pero como ya ese modelo se había agotado, me dieron la identidad de mujer madurita, de aspecto normal y profesora de Matemáticas de Secundaria.   20/05/2022

184. BARRERAS DE CRISTAL

Nunca me gustaron los insectos. No es miedo, es repulsión, es asco, es fobia, quizás no llegue a trastorno psicológico, pero se acerca bastante; así pues, si me das a elegir, al igual que Rosalía en la entrega de los Goya 2019, versionando a los Chunguitos: “Me quedo contigo”. Me quedo contigo, Kafka, aprovecho la oportunidad literaria que me brindas, y en mi metamorfosis particular “elijo ser hombre”. Después de cuarenta años siendo mujer, sé lo que me digo. Quiero ser hombre de la cabeza a los pies.             Abrí los ojos pasadas las siete de la mañana, me esperaba un día arduo de trabajo. Salí de casa, deprisa, dejando a mi mujer y a mis hijos en plena vorágine de desayunos y preparativos matutinos. —Buenos días señor Montes, ¿café, té? —Gracias, Lorena, pero he parado en un Starbucks y me he tomado un café acartonado para no perder ni un segundo, porque creo que hoy el día está movidito. No olvides reservar cena en nu...

182. NI EL PADRE NI EL HIJO NI EL ESPÍRITU SANTO

Me llamo María Magdalena, a secas, sin apellido de padre ni de marido. Soy una mujer librepensadora, influyente y adinerada. Poco a poco y buscando dar sentido a mi vida, me fui integrando en un nuevo movimiento social: el grupo de fieles seguidores de un revolucionario mitinero que estaba predicando el reino de un nuevo dios. Allá donde iba ese incipiente salvador de las almas, allá iba yo. Me convertí en   su bastón, su sombra, su consuelo. Y sin ser consciente, me convertí también en activa organizadora de su campaña electoral, es decir, en su Miguel Ángel Rodríguez de la Comunidad de Madrid, versión Judea, pero sin empujones a periodistas.             Lo que nadie sabía, aun siendo un secreto a voces, es que entre Jesús y yo había un feeling especial. Que nos enamoramos desde el primer encuentro, que éramos amantes, amigos y que manteníamos una apariencia ficticia ante su exacerbado club de fans, que oliéndose algo y p...