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Mostrando entradas de abril, 2022

184. BARRERAS DE CRISTAL

Nunca me gustaron los insectos. No es miedo, es repulsión, es asco, es fobia, quizás no llegue a trastorno psicológico, pero se acerca bastante; así pues, si me das a elegir, al igual que Rosalía en la entrega de los Goya 2019, versionando a los Chunguitos: “Me quedo contigo”. Me quedo contigo, Kafka, aprovecho la oportunidad literaria que me brindas, y en mi metamorfosis particular “elijo ser hombre”. Después de cuarenta años siendo mujer, sé lo que me digo. Quiero ser hombre de la cabeza a los pies.             Abrí los ojos pasadas las siete de la mañana, me esperaba un día arduo de trabajo. Salí de casa, deprisa, dejando a mi mujer y a mis hijos en plena vorágine de desayunos y preparativos matutinos. —Buenos días señor Montes, ¿café, té? —Gracias, Lorena, pero he parado en un Starbucks y me he tomado un café acartonado para no perder ni un segundo, porque creo que hoy el día está movidito. No olvides reservar cena en nuestro restaurante de moda. Mi nombre es Javier Monte

182. NI EL PADRE NI EL HIJO NI EL ESPÍRITU SANTO

Me llamo María Magdalena, a secas, sin apellido de padre ni de marido. Soy una mujer librepensadora, influyente y adinerada. Poco a poco y buscando dar sentido a mi vida, me fui integrando en un nuevo movimiento social: el grupo de fieles seguidores de un revolucionario mitinero que estaba predicando el reino de un nuevo dios. Allá donde iba ese incipiente salvador de las almas, allá iba yo. Me convertí en   su bastón, su sombra, su consuelo. Y sin ser consciente, me convertí también en activa organizadora de su campaña electoral, es decir, en su Miguel Ángel Rodríguez de la Comunidad de Madrid, versión Judea, pero sin empujones a periodistas.             Lo que nadie sabía, aun siendo un secreto a voces, es que entre Jesús y yo había un feeling especial. Que nos enamoramos desde el primer encuentro, que éramos amantes, amigos y que manteníamos una apariencia ficticia ante su exacerbado club de fans, que oliéndose algo y por la bajini , comentaban que yo era adúltera, pecadora y p

185. RÍO SENA

Su reflejo le espera, impaciente, pero Narciso no sabe de su vengativa maldición, no sabe que debe enamorarse de su propia imagen y morir ahogado en el estanque. Él no tiene ni idea de mitología y sigue empeñado en que su única ilusión es estar en París, en un bote sobre el río Sena, con violinista, champan y rosas. El pobre infeliz   ni siquiera se da cuenta de que se ha salido de época.   27/04/2022  

188. PARADOJA

“Ahogado en la laguna”, ese sería el titular con el que el periodista de turno pensaba encabezar la noticia. Posteriormente detallaría que un grupo de turistas encontraron el cuerpo sin vida, que fueron ellos los que avisaron a los servicios de urgencias y que, en menos de una hora, coincidieron en el lugar: curiosos, fotógrafos, policía y hasta el juez de guardia que procedió a levantar el cadáver, pero que a nadie le resultó extraño que esa laguna llevara seca dos años.   10/05/2022  

181. HAZ TU PEDIDO

 ¿Qué tal mil euros? ¿Pero está loco? Mil euros es una barbaridad, mi vecino la compró por veinticinco euros. Sí, sí, así como suena. Señora, se ve que no domina el tema. Su vecino, seguramente, la compró pero después la dejó vivita y brillando en el firmamento y solo la puede ver con la aplicación Star Page . Nosotros le ponemos nombre, la registramos, la envolvemos para regalo y en 24 horas ya la tiene en casa. Pero, oiga, y ¿cuánto mide la estrella?, es que, vivo en un piso muy pequeño…   01/04/2022

178. HOMBRE DE PAJA

  Dándole vueltas al último contrato me he pasado meses enteros. Firma aquí. Firma allí. ¿Seré tonto? Yo estampaba mi rúbrica una y otra vez Sé que cobraba bastante, pero era legal, todo ante notario.   Hoy, quizás, no prestaría mi nombre. Todo se ve distinto desde la cárcel.   22/03/2022

183. INDIFERENCIA

Ella fingió seguir leyendo y yo aproveché ese estado de ensimismamiento que da la lectura placentera para comunicarle que la abandonaba, que me iba de casa y que emprendería una vida. Ella seguía y seguía leyendo sin inmutarse. Antes de cerrar la puerta, la miré para despedirme. Comprobé que tenía el libro al revés.   19/04/2022

177. Lo Posible, lo improbable y lo imposible

Fue montarme en el ascensor y escuchar una especie de crujido que ya quisiera Tarantino en sus películas. El artefacto   bajó a gran velocidad en caída libre, a mitad del trayecto descendiente frenó con brusquedad; a continuación, el caos: un ruido fuerte y ensordecedor, acompañado de gritos y voces desesperadas. Quedamos atrapados la pareja gay, o lo que sean, del primero, con su hijo Guille, y yo, que vivo en el cuarto A. El ambiente, allí encerrados, se iba haciendo cada minuto que pasaba más irrespirable, estábamos entre perplejos y expectantes. Como colofón, Guille dijo tener muchas palpitaciones, ahogo y pánico. El cuadro era desolador. Uno de los padres, para que se consolara, le prestó su móvil y así el pobre chaval pudo relajarse y echar una partida con sus amigos. Allí estábamos los cuatro mirándonos; a saber lo que pensaba cada uno. Siempre fantaseé con la vecina del cuarto y estar aquí sentados tan juntos en el suelo del ascensor, rozándonos ligeramente las rodillas, me