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Entradas

Casi una carta de amor (Finalista en el VI Certamen Internacional de cartas de amor "de mar a mar" 2026)

Querido exmarido: Me muero, o eso dice el gotero. Ya sabes que soy un poco melindrosa y paranoica. Esta madrugada, sin ir más lejos, me desperté con diarrea y el corazón desbocado. Mi cuerpo era un catálogo de síntomas que, si bien dispersos, apuntaban claramente a un desenlace trágico. Así que, envuelta en mi bufanda de lana gruesa y con sudor frío, me dirigí al hospital. Lo que ocurrió a continuación roza lo sobrenatural. Con esa rapidez con la que se actúa ante lo terminal, me cogieron una vía y, sin mediar palabra, me inyectaron un no sé qué intravenoso. Esto debe ser la muerte, pensé. Clínica. Higiénica. Silenciosa. Quizá hablaban de intubarme. Quizá el pronóstico era tan reservado que prefirieron no decírmelo para no provocarme ansiedad. Puede que incluso se les pasara lo de avisar a mis seres queridos. Por alguna razón, pensé en ti. De ahí esta carta. Te he amado siempre, en lo pequeño, en lo doméstico, en lo que casi no se nota. Te he amado incluso el día que me confesast...
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Sigo siendo estupenda (Texto seleccionado para el número 64 de la revista SPECVLVM. Club de Letras de la UCA)

Soy una chica muy guapa de pelo. Mi melena, con vida propia, habla por mí: carácter, fatiga, urgencia. Y sí, también libertad. Me acompaña una inteligencia natural, bien condimentada con miedos, fobias y rarezas. Disfruto con el tonteo, con un roce irreverente… y con el gazpacho de mi madre, que nunca falla. Siempre digo que escuchar es un don, y yo lo tengo. Cuento con amigos, familia, pareja, y ¡ojo!... casa, que se dice pronto. Por no hablar de mis carnes duritas, cerebro avispado y presencia elegante. Flexible en empeine, hombros y caderas. Mirada profunda, conversación chispeante y carácter irresistible. Está feo que yo lo diga, pero me sobran cualidades: ingeniosa, atrevida, discreta, buena persona. Y un mogollón que se me olvidan. Soy afortunada. ¿Soy afortunada? Sí, coño, claro que lo soy. Quizá debería trabajar un poco la empatía, la generosidad, la constancia, la pereza, la puntualidad, la tolerancia, la paciencia, la modestia… y, de paso, no zamparme toda la ...

Casi algo (Texto publicado en el número 63 de la revista SPECVLVM. Club de Letras de la UCA)

Basándome en la astrología, esa ciencia infalible donde las haya, he llegado a la conclusión de que, gracias a una confabulación cósmica entre Saturno, Júpiter y Venus, el azar quiso que coincidiéramos en espacio, tiempo y app. Nos encontramos tecleando una calurosa madrugada de agosto, con el cambio climático en modo horno turbo —a pesar de los negacionistas—, con el corazón hambriento de nuevas experiencias y con un montón de gin tonics en lo alto. Dos horas de fantasías y cochinadas digitales dieron lugar a una cita in situ, o como se diga. Nos encontramos, nos vimos y, oh, superamos esa prueba visual implacable: altura, talla, ojos e incluso zapatos. Nos gustamos. Nos gustamos tanto que, después de cinco cervezas, nos fuimos a la cama. Te llevé a mi terreno, a mi barrio, a mi casa compartida. Tuve valor, lo sé. Pero las cosas vienen así y no vale plantearse moralidades ni estrecheces. Nos acostamos y punto. Te fuiste muy temprano. Casi me liberé con tu ausencia, pero tu olo...

De cómo mi calentamiento se hizo viral (1º finalista-Concurso microrrelatos "La Naturaleza nos habla")

 Hola, soy @GlobalBio, EcoTiktoker azul. Antes me llamaba Naturaleza pero nadie me hacía caso. Mandaba incendios, DANAs, olas de calor… y nada: solo peleas entre partidos, colas para comprar aire acondicionado y   fotos  achicharrándose en los atardeceres. Así que pensé: nueva era, nuevo algoritmo. Si no te adaptas, te extingues. Ahora soy influencer de manual. Vivo en Andorra: poca contaminación, más calma y menos impuestos, como debe ser. Mi vida es dura. Lo confieso: no me encuentro bien. Siento cada vez más calor. Estoy agotada. Aun así, hoy hice mi directo con unas décimas de fiebre. Dicen los expertos que es una ecogripe. Pero, enferma o no, se hacía necesario lanzar mi mensaje: paremos este circo . Cuando estaba en mitad del live , me desmayé. Caí redonda. Y fue justo en ese momento cuando se dispararon los corazones rojos... Estaba gustando. No sé si fue por mi destemplanza, mi cambio de estrategia o por puro morbo, pero funcionó: esta vez me escuc...

De cómo la policía arruinó mi carrera literaria (Premio del Cliente. III Concurso de terror La Casapuerta)

  Antes era una asesina psicópata sexual. Tras cargarme al monitor de pilates, al repartidor de Amazon y al vecino ruidoso del segundo B, y con la policía pisándome los talones, decidí reformarme, pasar desapercibida y mezclarme con gente de bien. Cádiz, ciudad alegre y provinciana, se convirtió en mi escondite perfecto. Para despistar, me apunté a un taller de escritura. Allí aprendí sobre el narrador omnisciente, el monólogo interior y hasta el realismo sucio. Mi vida pasada se convirtió en una fuente inagotable de inspiración. Transformé mis crímenes en relatos. Este mes de noviembre tocaba escribir algo sobre dulces. Fue sencillo: narré un viaje del IMSERSO en el que envenené a un jubilado de Astilleros con un hueso de santo recién hecho, relleno de yemas, caricias y orfidales. Llegó el día del encuentro literario. Estaba enfrascada escuchando los trabajos de mis compañeros cuando irrumpieron cinco policías uniformados. C on cara de circunstancia, anunciaron que venían a de...