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75. Carne picada


Ring, ring… Hola, me llamo Cristal, soy gordita, rubia, guapa y sabrosa. Tengo muslos redonditos y muy juntitos. Mis tetas son grandes y me duelen los pezones de los duros que están. ¿Cómo te llamas? 
Jo, que se me caen los auriculares. Desde que el muy cabrón me dejó plantada con los tres niños, tengo que hacer todos los días estas guarradas para llegar a fin de mes. Ya los he dejado en el colegio y debo darme prisa en hacer las albóndigas y dejarlas al menos fritas, que las dos de la tarde  están al caer y no veas con el hambre que vienen las criaturitas.
¿Qué te gustaría hacer? ¿Me comerías todita? Empezarías por los pies y luego irías subiendo, subiendo poco a poco... ¿Ah sí? Qué cachonda estoy… Me pones mucho, ¿quieres que me toque? 
¿Con un kilo de carne picada tendré bastante? Menos mal que ayer hice la masa. 
Ay, ay, qué mojada estoy. Me muero por hacerte feliz. Qué ganas de comértela toda… 
Su poquito de miga  empapada, su poquito de ajo, pizca de sal y que no falte el perejil fresco picado y el huevo batido.
¿Te toco los huevecitos? ¿Me vas a poner a cuatro patitas o nos masturbamos? Estoy cachonda… ¿Cómo? ¿Qué quieres lluvia dorada?… Tus deseos son órdenes, pues allá va, ¡mójate, chorréate!
Voy haciendo las bolas, con el invento de poner en la base de un vaso un poco de harina y girando, girando, salen las albóndigas redonditas. Me faltan manos, porque también debo hacer el otro truco: pasar agua de un vaso a otro para que este gilipollas crea que estoy orinando… Es que una no puede estar en . Puta vida.
Te estoy mordisqueando la puntita, y pasando mi dedito por tu entrepierna. Qué gusto me das, hummm, hummm. 
Enharinar y freír. Algo más tenía que comprar, parece poco aceite. ¿Sabes que a las mujeres guapas nos gustan grandes? La tienes enorme, me matas de placer…, me voy, me voy 
¿Cuántas bolas llevo fritas? Ahora voy a hacer una salsa para chuparse los dedos. 
¿Te la estoy chupando bien?  Qué gusto me das… Yo también me estoy tocando, qué placer.
Y la sartén sucia, qué desastre de cocina. Tenía que haber fregado antes de recibir la `primera llamada que después se me junta todo.
Estoy llegando, ay, ay… me muero. Mmmmmm,  me voy toda, qué calor, qué calor. 
Ay, ay, lo sabía, ya me quemé. Con las prisas ha saltado aceite, vaya profesión de riesgo esta.
¿Acabaste, campeón? " Sí, ya te llamo otro día” Y el muy ingrato colgó.
Ring, ring… Hola, me llamo Cristal.

24/03/2020

Comentarios

  1. El título perfecto al texto. El inicio convulsiona ya al lector. El resto esa mezzcla de buen hacer en los saltos de una imagen a otra. Humor, original, atrevido y, sobre todo, crítico.

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  2. Sitúas la escena en el inicio atrapando a través de esas frases provocadoras y la presentación de la protagonista en su situación contexto diario. Aseguras el humor pero sin dejar de lado todo ese lenguaje muy sexual y sobreactuado propio de las líneas eróticas. El contraste al intercalar unas frases y otras en casi todo el texto, nos lleva a un ritmo ágil y lleno de ingenio, por lo que hay que leerlo sin desviar la atención (de las albóndigas y de sus frases eróticas). Muy bueno.

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