—Papá, tenemos que hablar. —Suena formal la cosa, ¿no, Lucía? Ya sabes que soy empático y dialogante. Puedes contar conmigo para lo que necesites. Me pongo en tu lugar y te comprendo, la adolescencia es una etapa… —No te enrolles, porfi . Mira es que, es que, es que estoy embarazada. —¿Cómo? No me gastes bromas a estas horas de la noche, ya sabes que se me sube la tensión. —No es broma papá, estoy de tres meses. —Pero, hija, lo hubiéramos hablado antes. Y, ¿qué vas a hacer? —Pues, voy a tener al bebé, claro. Si soy mujer para hacerlo también soy mujer para criarlo. —Pero si solo tienes quince años, ¿qué hablas de ser mujer? Me está viniendo un fuerte dolor de cabeza, de verdad que no me lo esperaba. Si no es indiscreción: ¿Me puedes decir quién es el padre? —El padre es un chaval que viene al Instituto a la hora del recreo y nos vende costo del güeno . —Lucía, no te entiendo. ¿Qué es costo? —Chocolate, papá. Parece que te has criado en un verano. —No t...