Ir al contenido principal

92. Flores de plástico


Quiero una cita seria. Quiero encontrar pareja y, como el grupo de amigos y conocidos reales está ya muy trillado, he recurrido a las páginas de contactos. Estoy barajando: Solteros60, Solteros con nivel, Fuego de Vida, Amigos Con Derechos, Quierorollo, Contactos Rápidos o Meetic.
A pesar de mi antipatía por el inglés, escogí Meetic, ante la vulgaridad tan evidente de las que respondían a un nombre español. El registro era gratuito y se podía disfrutar de las herramientas y servicios de la versión de pago, pero solo durante tres días, con lo cual me tenía que dar  prisa. El primer paso consistía en rellenar un cuestionario en el que tenía que responder, según la web, a preguntas sencillas, básicamente se trataba de saber quién eres y qué quieres. Se lo dices a un filósofo existencialista y se muere de la risa. Se trata de las dos preguntas más profundas y esenciales que puedes hacerte y debes responder con pocas palabras – entre 10 y 15 líneas, como un microrrelato. Este trámite da más estrés  que cantar los temas en unas oposiciones a Notaría. Yo solo quería salir a pasear, hacer viajes y leer, o lo que fuera, junto a la chimenea. Quería una relación primero de amistad y luego ya se vería, pero sin convivencia. Y, sobre todo, quería que el presunto fuera “normal”: tranquilo, sincero, curioso y divertido. Me hice una foto para la ocasión y, tras algunos intentos, mi decisión fue poner en el perfil un corto y tajante: “me gusta escribir”. Fue darle al ENTER y tener casi al instante numerosos mensajes. Siempre digo que el copia y pega es el mejor invento de la informática. Empecé por el primero para no liarme.
Ola prinsesa, me llamo Lui y soi abogado. Olle, ke gueno lo de ke te guste escribí porke yo admiro musho a los escritore, porke los escritore escriben cosa, a k sí? Me gusta viajá en hoteles de todo incluido. ke te parese si Kedamo  y nos conosemos, corasón? Si kedamo te voi a lleva un ramo de flore brillante, brillante de un plastico que parese naturá.
¿Qué le respondo? Que soy republicana y que no le he preguntado, todavía, en qué trabaja. Que la frase en la que dice  que los escritores escriben cosas parece sacada de un discurso de Rajoy. Que como escriba así las demandas judiciales no ganará ningún caso. Que las ces y las zetas se las pasa por el forro. Que odio las flores de plástico y las pulseritas de come y bebe hasta reventar. Que en mi perfil tenía que haber especificado que “la soledad es para mí una liberación”. Tan ojiplática me quedé que solo fui capaz de contestarle: Hola Luis, un consejo: ¡Alfabetízate!

04/06/2020

Comentarios

  1. Sensacional, Yayo, vaya ligue. Un relato muy de tu estilo, desenfadado y crítico.

    ResponderEliminar
  2. Un estilo muy fresco, me gusta

    ResponderEliminar
  3. No sé ni qué decirte, siempre espero tus textos y nunca me decepciona. Estupendo.

    ResponderEliminar
  4. ¡Jajajaja! Un inicio donde el personaje tiene un objetivo claro manifestado y argumentado con formalidad, pero que a partir de la 2ª línea nos va dando ese humor que resalta el lado absurdo en todo lo que acontece en el texto. Singular para el personaje todo el proceso, así como la manera de sentir, definir sus gustos y la frase clave en el perfil, que permite luego esa primera respuesta tan inmediata. El argumento va teniendo su punto álgido en esa escritura inconcebible, con un guión sin desperdicio y lo mejor está en el desenlace, tanto en el análisis que hace, como en su forma directa e irónica de responder.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La culpa la tuvo Sara (ganador en el III Concurso de Microrrelatos AVV Muñoz Arenillas (Cádiz)

                                                                  Mi madre era muy católica y, tras devorar el Antiguo Testamento, descubrió que Sara, la mujer de Abraham, tenía 90 años cuando concibió. Aquella revelación bíblica la obsesionó. Decidida a seguir las Escrituras al pie de la letra, se quedó embarazada rozando los 100 años. Para lograrlo, recurrió a donantes de útero, óvulos y esperma. Cuando me parió, ya era anciana. El parto natural fue inviable. Me tuvieron que sacar por cesárea porque, con mis achaques y artrosis, no podía empujar . Así que, entre unas cosas y otras, nací con 75 años. Venía equipada de serie con mala audición, presbicia, dientes postizos y memoria frágil. El pediatra —o, mejor dicho, el geriatra— me tranquilizó argumentando que una edad tan avanzada traía esos ...

Imaginar emociona (Primer premio (Literatura) en I Certamen Artístico Cultural cREA)

  En un estudio científico y estadístico —realizado, eso sí, a puro cálculo visual—, entre los asistentes a un concierto, llegué a un postulado inapelable: solo un 5% de la población goza del privilegio de destacar en altura, rasgos o peso. Pues bien, puedo asegurar, sin margen de error, que él no pertenecía a esa exclusiva minoría. No. Él era feo, pero no un feo común, sino un feo con historia, con kilómetros recorridos. Avejentado para su edad y visiblemente estropeado por los excesos y la mala vida. Debo admitir, con cierto bochorno, que no era solo feo, sino también desagradable. Olía a tabaco, a cerveza y a varios días sin ducha. Una pena, de verdad. Entonces, ¿qué me motivó a propiciar ese encuentro fortuito? En el fondo, creo que para conocer la verdadera razón habría que hacer otro estudio, aunque esta vez no tan científico, sino uno que indagara en la gran incógnita de la humanidad: ¿por qué hacemos cosas que claramente nos perjudican? En mi caso, quizás fue la pereza,...

De cómo mi calentamiento se hizo viral (1º finalista-Concurso microrrelatos "La Naturaleza nos habla")

 Hola, soy @GlobalBio, EcoTiktoker azul. Antes me llamaba Naturaleza pero nadie me hacía caso. Mandaba incendios, DANAs, olas de calor… y nada: solo peleas entre partidos, colas para comprar aire acondicionado y   fotos  achicharrándose en los atardeceres. Así que pensé: nueva era, nuevo algoritmo. Si no te adaptas, te extingues. Ahora soy influencer de manual. Vivo en Andorra: poca contaminación, más calma y menos impuestos, como debe ser. Mi vida es dura. Lo confieso: no me encuentro bien. Siento cada vez más calor. Estoy agotada. Aun así, hoy hice mi directo con unas décimas de fiebre. Dicen los expertos que es una ecogripe. Pero, enferma o no, se hacía necesario lanzar mi mensaje: paremos este circo . Cuando estaba en mitad del live , me desmayé. Caí redonda. Y fue justo en ese momento cuando se dispararon los corazones rojos... Estaba gustando. No sé si fue por mi destemplanza, mi cambio de estrategia o por puro morbo, pero funcionó: esta vez me escuc...

Casi algo (Texto publicado en el número 63 de la revista SPECVLVM. Club de Letras de la UCA)

Basándome en la astrología, esa ciencia infalible donde las haya, he llegado a la conclusión de que, gracias a una confabulación cósmica entre Saturno, Júpiter y Venus, el azar quiso que coincidiéramos en espacio, tiempo y app. Nos encontramos tecleando una calurosa madrugada de agosto, con el cambio climático en modo horno turbo —a pesar de los negacionistas—, con el corazón hambriento de nuevas experiencias y con un montón de gin tonics en lo alto. Dos horas de fantasías y cochinadas digitales dieron lugar a una cita in situ, o como se diga. Nos encontramos, nos vimos y, oh, superamos esa prueba visual implacable: altura, talla, ojos e incluso zapatos. Nos gustamos. Nos gustamos tanto que, después de cinco cervezas, nos fuimos a la cama. Te llevé a mi terreno, a mi barrio, a mi casa compartida. Tuve valor, lo sé. Pero las cosas vienen así y no vale plantearse moralidades ni estrecheces. Nos acostamos y punto. Te fuiste muy temprano. Casi me liberé con tu ausencia, pero tu olo...

Tacones más sensatos que lejanos

                    Yo quería ser chica Almodóvar, como Penélope Cruz en Volver , ocultando el cadáver del marido en un arcón congelador. Pero, para mi infortunio, ese universo ochentero y glamuroso se escapó mientras trabajaba como maestra en una escuela de un pueblo perdido en la sierra de las Villuercas. Hoy, uso tacones más sensatos que lejanos. Ya soy mayor, abuela, y tengo pocas ganas de ese mundo de lucimiento y trasnocheo. El manchego, en cambio, sigue imparable: ha triunfado en Venecia y posa, flanqueado por dos bellezas de piel lechosa, altísimas y que sólo se entienden en inglés: sus nuevas chicas. Cuando pensé que había perdido el tren de la fama, de los cócteles y vestidos llamativos, caí en la cuenta de que vivo en Extremadura, y que ese tren de mi vida salió de la estación con horas de retraso y terminó averiado en mitad de una dehesa y de la noche. ¿Un desastre ferrovia...

¿VEINTE? (2º premio VIII Edición del Certamen Literario “La Arboleda Perdida” Puerto de Santa María)

  ¿VEINTE?   Una, dos, tres. De pequeña me apodaron “la Santita” porque era tierna, noble y obediente. Cuando a mediodía llegaba del colegio, tanto los vecinos como mi madre me tenían preparada una lista de recados varios: “Niña, baja a por una hogaza de pan para doña Manuela, la del cuarto y, de paso, vas a la frutería, compras un kilo de naranjas de las tontas y le pides a Ramón un poquito de perejil”. Y allá que iba yo, sin rechistar y con agrado, a hacer felices a todos. Las monjitas, y en especial sor Carmen, me trataban de una manera especial, porque especial era yo. Todos cuchicheaban que mi bondad y mi inocencia eran contagiosas y que mi manera peculiar de mirar y de hacer las cosas, me hacía encantadora. Un primor de niña. Una santita, como mi apodo. Cuatro, cinco, seis. Terminado el bachillerato y la universidad, llegó el momento de oficializar mi bondad y tomé una decisión que marcaría mi vida.   Me metí a monja. Me metí a monja seglar, porque yo quería ...

Y EL SÉPTIMO DÍA DESCANSÓ (Texto publicado en el núm 56 de la revista SPECULUM (Club de Letras de la UCA)

 Él es el más alto. Él es el más tranquilo. Él es el más confuso. Él es el más sibarita. Él es el más amortiguado. Ella, ella es la más espiritual. Estos son mis seis novios, con arroba incluida. Cada día de la semana le toca a uno. En una hoja Access voy anotando: nombre, aficiones, conversaciones frecuentes y apetencias sexuales. Que no quiero herir sensibilidades.             El más alto se llama Jesús, es de Sevilla, como el Jesús del Gran Poder y para más INRI, nunca mejor dicho, siempre tiene cara de pena, pero besa bien, por eso le he asignado el lunes, para ir entrando poco a poco.             El martes tengo a Lorenzo, el más tranquilo. Siempre llega tarde. Le tengo que recordar que no tenemos todo el día; que contra pereza, diligencia. Le tengo que recordar que empiece por arriba pero que se pare, sin prisas y con esmero, donde él sabe. El más confuso, si...

De cómo la policía arruinó mi carrera literaria (Premio del Cliente. III Concurso de terror La Casapuerta)

  Antes era una asesina psicópata sexual. Tras cargarme al monitor de pilates, al repartidor de Amazon y al vecino ruidoso del segundo B, y con la policía pisándome los talones, decidí reformarme, pasar desapercibida y mezclarme con gente de bien. Cádiz, ciudad alegre y provinciana, se convirtió en mi escondite perfecto. Para despistar, me apunté a un taller de escritura. Allí aprendí sobre el narrador omnisciente, el monólogo interior y hasta el realismo sucio. Mi vida pasada se convirtió en una fuente inagotable de inspiración. Transformé mis crímenes en relatos. Este mes de noviembre tocaba escribir algo sobre dulces. Fue sencillo: narré un viaje del IMSERSO en el que envenené a un jubilado de Astilleros con un hueso de santo recién hecho, relleno de yemas, caricias y orfidales. Llegó el día del encuentro literario. Estaba enfrascada escuchando los trabajos de mis compañeros cuando irrumpieron cinco policías uniformados. C on cara de circunstancia, anunciaron que venían a de...