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45. Decálogo comodín

¿Quieres ser escritor? ¿Pánico al folio en blanco? ¿Algunas veces no sabes qué decir, qué poner? ¿Tienes ansiedad creativa? ¿Sientes angustia por defraudar la confianza que los demás ponen en ti? Si respondes afirmativamente a algunas de las preguntas anteriores, te interesa seguir los consejos que, a continuación, se plantean: 1.    Pule técnica y cuida detalles: debes   leer sobre el tema que tratamos, porque es la forma ideal de conocerte mejor y de saber, en definitiva, qué funciona y qué no para ti. 2. Dedícale tiempo: depende de cada persona, pero sería conveniente que sea con una periodicidad diaria, para crear una rutina. A veces, no se dan las condiciones óptimas; en este caso, es preferible hacer una pequeña pausa y reanudar con nuevas energías. 3.     Elige un lugar acogedor, con iluminación cálida, olor y aroma adecuados, temperatura agradable y, si es posible, música relajante. 4.     No tengas complejos, y lib...

6. Confesiones de colores

El abanico de adicciones es casi infinito, desde la heroína a la hamburguesa del McDonal´s, pasando por los videos juegos, psicofármacos, o patatas fritas de bolsa. Todas responden al mismo patrón: consumo persistente y compulsivo.      Soy adicta a casi todo. Podría confesar que soy adicta al alcohol, en concreto a la cerveza muy rubia y fría,   y que empecé a beber, de adolescente, en la primera feria de mi pueblo. También podría confesar que soy adicta al tabaco negro y, de hecho, lo era.   Estas dos son adicciones serias, adicciones de primera.        Pero, además, reconozco que tengo otras adicciones, llamémosles de segunda, como las palomitas, el móvil,   las series de televisión o los altramuces.      La de los altramuces sobrevino de navegar por internet buscando un producto para comer mucho y no engordar, y allí estaban: hipocalóricos, antioxidantes y nutritivos. Bajos en grasa y ricos en fibra. Alimento di...

41. Brillo chispeante

Collares, pendientes, plumas, vestidos ceñidos de flores, de encajes y de colores fosforescentes y llamativos, tacones de brillo chispeante y medias de rejilla, pelo verde, rojo con un toque azul y violeta. Ese batiburrillo es lo que me representa. Cuando estoy solo me lo pongo todo junto, sin orden ni conexión; me pinto ojos, pestañas, cejas, labios y coloretes. Finalizada la caracterización, bailo, dramatizo y canturreo cual cabaretera en decadencia. Sé que gesticulo demasiado y sobreactúo, pero así soy feliz. Sé que debería ir al judo o al odioso futbito, pero lo mío es el espectáculo. Sé que, ingratamente, me llamo Germán. Esto de tener doble vida es cansino, por la mañana en el colegio me hacen bullying ,   me llaman marica y se ríen; me vuelven a llamar marica y otra vez a reír y así hasta que suena el timbre con el cual anuncia que ha terminado la jornada lectiva. Cuando llego a casa, mi madre me riñe porque, según ella, hablo demasiado amanerado y me hac...