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3. Calle solitaria

Quedarse, otra vez, soltera a los sesenta es una experiencia impactante y transformadora. Al principio te sientes liberada pero, pasado un tiempo, y haciendo un somero estudio del mercado del ligue y, sobre todo de la competencia,   se te pone la cara de emoticón asombrado. Una compañera se apiadó de mi deplorable estado anímico-sexual y organizó una cena en la que, junto con otros conocidos, invitó a un amigo de una amiga, que era de mi edad, estaba recién separado y no era gay.Al amigo de la amiga de mi amiga creo que le gusté porque durante la cena me miraba con disimulo. Para colmo se llamaba Carlos, siempre me ha encantado ese nombre. No era el príncipe de Gales, pero, al menos, no tenía sus orejas y le pasaba al inglés más de quince centímetros. Cuando nos fuimos a tomar una copa, noté desde el principio que no sabía bailar y que tampoco estaba acostumbrado a salir. Daba igual, me miraba y no tenía defectos psíquicos-físicos notorios.Yo le hablaba coquetamente, intent...

43 Las tres locas

Perdí mi despertador, per dí mi calendario semanal, formato A8 colgado en el corcho de la cocina, perdí mi cámara de fotos, que incluso era compacta y digital, perdí mi periódico, con su suplemento dominical, que cuando lo leía lograba obtener el grado de abstracción más placentero de toda la semana.   Perdí todo eso y me conformo, pero me niego a perder a mis dos amigas de la infancia. Ana, Toñi y yo misma éramos, y somos, amigas íntimas –que se decía antes-, cuando nuestros padres coincidieron trabajando en Guadalajara. Teníamos en torno a los doce años y, desde entonces, somos fieles a nuestra amistad. La vida nos desparramó por diferentes puntos de la península, pero siempre hemos mantenido el contacto. Al principio nos escribíamos cartas y postales que enviábamos por Correos, después nos llamábamos con el teléfono fijo del salón de nuestros padres, luego llamadas con nuestro móvil, para pasar posteriorme nte a formar un grupo de whatsapp al que llamamos “las ...

37. El misterio de la fuente

Podría tratarse de un secuestro perpetrado en la Fontana di Trevi, o de un asesinato cometido en la Fuente de los Leones de la Alhambra, pero nada que ver, el asunto que nos ocupa es el misterio de la fuente, de la fuente de… croquetas, ¿quién se ha zampado las croquetas que, con todo esmero y cariño, he elaborado durante dos horas y que dejé artísticamente depositadas en una fuente de cristal? Por cierto,   el ladrón-ladrona, o ladrones-ladronas tuvo-tuvieron (qué empacho de lenguaje inclusivo) la deferencia de fregar la fuente y dejarla escurriendo. Mi intención es que la verdad se descubra y que la investigación sea ecuánime y eficaz. Habrá que especificar con precisión el hecho delictivo, a saber, ¿ha sido un robo o ha sido un hurto? En este caso, con certeza, es hurto, porque no se ha dado violencia, no se ha roto nada, ni se ha forzado la puerta. Especificar también que se trata de un hurto leve, ya que se trata de croquetas de puchero. De haberlo sabido, las hubie...