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43 Las tres locas

Perdí mi despertador, per dí mi calendario semanal, formato A8 colgado en el corcho de la cocina, perdí mi cámara de fotos, que incluso era compacta y digital, perdí mi periódico, con su suplemento dominical, que cuando lo leía lograba obtener el grado de abstracción más placentero de toda la semana.   Perdí todo eso y me conformo, pero me niego a perder a mis dos amigas de la infancia. Ana, Toñi y yo misma éramos, y somos, amigas íntimas –que se decía antes-, cuando nuestros padres coincidieron trabajando en Guadalajara. Teníamos en torno a los doce años y, desde entonces, somos fieles a nuestra amistad. La vida nos desparramó por diferentes puntos de la península, pero siempre hemos mantenido el contacto. Al principio nos escribíamos cartas y postales que enviábamos por Correos, después nos llamábamos con el teléfono fijo del salón de nuestros padres, luego llamadas con nuestro móvil, para pasar posteriorme nte a formar un grupo de whatsapp al que llamamos “las ...

37. El misterio de la fuente

Podría tratarse de un secuestro perpetrado en la Fontana di Trevi, o de un asesinato cometido en la Fuente de los Leones de la Alhambra, pero nada que ver, el asunto que nos ocupa es el misterio de la fuente, de la fuente de… croquetas, ¿quién se ha zampado las croquetas que, con todo esmero y cariño, he elaborado durante dos horas y que dejé artísticamente depositadas en una fuente de cristal? Por cierto,   el ladrón-ladrona, o ladrones-ladronas tuvo-tuvieron (qué empacho de lenguaje inclusivo) la deferencia de fregar la fuente y dejarla escurriendo. Mi intención es que la verdad se descubra y que la investigación sea ecuánime y eficaz. Habrá que especificar con precisión el hecho delictivo, a saber, ¿ha sido un robo o ha sido un hurto? En este caso, con certeza, es hurto, porque no se ha dado violencia, no se ha roto nada, ni se ha forzado la puerta. Especificar también que se trata de un hurto leve, ya que se trata de croquetas de puchero. De haberlo sabido, las hubie...

38. Hawai

El último día de vacaciones quiero que sea el más tranquilo. Quedaron atrás las rutas de senderismo, los turistas ricachones, los surferos trotamundos y los artistas bohemios, mezclados con campesinos del   lugar. Esta isla y sus playas son una maravilla, pero mi cuerpo no admite más excesos culinarios ni cócteles espirituosos. Hoy no saldré del resort, prepararé con precisión las maletas y pasaré todo el día en la piscina   haciendo largos para mantenerme en forma. Cuando pase este bache económico, tengo que hacer reformas, porque con esta bañera tan pequeña me cuesta, cada día más,   creerme lo de mis vacaciones en Hawai. 09/05/2019

Ana TICTACTOC

A       N       A Mi vida es un infierno. Hay personas como Chabela Vargas, en su desgarradora versión, que repiten acciones, ella “volvía y volvía a sus brazos otra vez”, o Miliki con su “así planchaba, así, así”. Siguiendo esa tónica, mi mente abarca toda una gama de repeticiones y comprobaciones: cuento y recuento escalones, lavo y relavo manos, ordeno y reordeno, miro y remiro, cierro   y recierro botes y un sinfín de cosas que hacen que mi vida sea un sin vivir y un desbarajuste continuo. Creo que empezaré por el principio. Me llamo Ana Selles García, como ocurre casi siempre, tanto mi padre como mi abuelo también se apellidan Selles, pero ambos tienen por nombre Otto y, aunque suene un poco a guasa, los dos son argentinos y psicólogos. Yo, soy sevillana y, fiel a la tradición familiar, soy Psicóloga Clínica. Los tres tenemos en común varios aspectos vitales. Aparte del ADN, los tres somos digamo...